sábado, 6 de mayo de 2017

Pero los años pasan y las ideas se renuevan.

Pero los años pasan y las ideas se renuevan. Luis Enrique sigue apostando por el juego de toque de balón y control de la posesión, como cualquiera que se siente en el banquillo azulgrana, pero ya no se abusa muchas veces de ese estilo para ganar los encuentros, ya que uno de los problemas del Barcelona de Guardiola fue que llegó un punto de estancamiento, en el que ya no sorprendía tanto con sus planteamientos ofensivos, por lo que muchos le tomaron la medida y ya no se presentaba un conjunto tan letal como antaño. El técnico asturiano comenzó a apostar desde su llegada por un método tan antiguo como el propio juego: empezar a valorar la opción del contraataque y las transiciones rápidas como forma de romper las defensas rivales. Durante los años de Lucho como entrenador del Barcelona, muchos encuentros se han sacado adelante a base de transiciones rápidas y un fútbol más directo que el típico horizontal que acaba produciendo muchas veces la posesión del balón. No obstante, buena parte del éxito del míster en sus años en la capital catalana tiene nombres y apellidos: Leo Messi, Luis Suárez y Neymar.


La apodada “MSN” es, probablemente, una de las mejores delanteras de la historia del fútbol, y los éxitos del Barcelona más recientes se apoyan en la clarividencia de tres futbolistas extraordinarios, y de la buena sincronía entre ellos, algo que otros jugadores que han pasado por el conjunto catalán no han tenido; por ejemplo, nadie duda de la calidad del sueco Zlatan Ibrahimovic, pero el ariete nunca llegó a encajar en el equipo azulgrana, al no entender qué esperaba de él Guardiola, o bien el técnico no encontrar la tecla para que entrara en la maquinaria culé. Todo lo contrario que Luis Suárez, que se ha convertido en un socio magnífico para Neymar y Messi. Sus números lo abalan, y la calidad del uruguayo queda demostrada temporada tras temporada, anotando unas cantidades estratosféricas de goles. El brasileño, por su parte, entiende a la perfección la forma de jugar del Barcelona, y su velocidad y regate hacen de él uno de los jugadores más peligrosos de nuestra liga y del mundo, ayudado en buena parte por la increíble compenetración con sus otros dos compañeros de ataque. Pero claro, todo esto no funcionaría tan bien de no ser por un hombre, Leo Messi.

0 comentarios

Publicar un comentario